Corinne Maier (Ginebra, 1963), empleada a tiempo parcial de la Compañía Eléctrica de Francia, autora del libro de no ficción que está alcanzando récords de venta en todo el mundo, ha sido calificada por The New York Times como “la nueva heroína de contracultura”. No es una definición desacertada. En unos tiempos en los que priva el desconcierto ideológico, en que reina el escepticismo y en que planean las dudas sobre el futuro, el concepto de “contracultura” puede muy bien asociarse a lo que predica Corinne Maier. Nada que ver -puntualicemos- con los gestos y creaciones contraculturales nacidos a la sombra del espíritu libertario de mayo del 68.

La “revolución” que defiende Corinne Maier es, digámoslo así, mucho más prosaica y está exenta de cualquier atisbo de inspiración creativa. Para utilizar la expresión popular, se diría que la doctrina que emana de su librito Buenos días, pereza, recientemente publicado en Barcelona por la editorial Península, es la de la evasión o el de escabullirse. O del ejercicio sin escrúpulo alguno del pecado de la pereza. Con desparpajo rayano en el cinismo, Buenos días, pereza propugna la ley del mínimo esfuerzo en el trabajo cotidiano. Y da consejos, sin duda bastante inteligentes, para mantener sin desmayo esta actitud.

¿Cuáles son las razones que han movido a esta psicoanalista y economista de cuarenta años a construir este vademécum de la pereza? El fracaso de la empresa como ente aglutinador de ilusiones y esfuerzos comunes sería el móvil más aparente. Pero a lo largo de las páginas de este provocador y divertido ensayo, Maier expone múltiples razones que justificarían este desapego del trabajador, desde los más actuales, como la famosa globalización, a los que forman las siempre complejas relaciones del capital con el trabajo. Hay que resaltar, a propósito, que la autora no parece especialmente fascinada por ninguna revolución, histórica o no. Aludiendo a la famosa máxima de Pierre de Coubertin según la cual es importante participar, la autora escribe: “…hoy en día lo importante es participar lo menos posible.

Tal vez, quién sabe, sería suficiente para derribar todo el sistema: los comunistas estuvieron setenta años mano sobre mano y al final, un día, el Muro de Berlín terminó por caer… Mientras tanto, no nos hagamos ilusiones; es mejor no esperar nada de una revolución porque la humanidad ha repetido siempre los mismos errores, la burocracia, la mediocracia extrema de los jefes y, en los periodos agitados, cuando la gente se pone realmente nerviosa, el patíbulo”.

Dotada, pues, de un sólido patrimonio de escepticismo, Maier dedica buena parte de su singular ensayo a dar consejos “prácticos” a los trabajadores para que puedan desenvolverse dentro de su empresa sin mover un dedo. Algunos de los ejemplos de la práctica empresarial -y, en algunos casos, de determinadas empresas- que la autora presenta para abonar su -¿revolucionaria?- tesis son ciertamente interesantes y confirman en cada línea la ácida actitud crítica que Maier mantiene contra la figura del ejecutivo, víctima principal de sus ataques. El resultado es un producto sin duda ameno e inteligente, escrito con mucha ironía e impregnado de un cinismo poco habitual. n

Vendo Mejor es Plegable Mesa Blanca Ikea PrecioUnprecio RjAcLq354

Battle Construyendo Un MinecraftBuild Con En Planeta yvnmNO08w